miércoles, 5 de diciembre de 2007

El difícil arte de insultar/ Esteban Ortiz Mena


PEQUEÑOS COMENTARIOS SOBRE EL SÉPTIMO FESTEJO DE LA FERIA DE QUITO “JESÚS DEL GRAN PODER 2007"

Por Esteban Ortiz Mena

Insultar con altura, siempre es difícil…

En un país en el que es cada vez más fácil ser víctima de insultos, también es cada vez más difícil sentirse ofendido. Las circunstancias son tantas como insultos puede haber.

¿Quién no ha sido insultado? Ahora el irrespeto es tal que ya no se considera ni edad ni condición ni género. La falta de moral y caballerosidad genera que el intento por humillar no tenga límites. Cuántas veces mujeres se ven vejadas por diversas causas sin que exista un mínimo de respeto. Por eso, nadie merece ser insultado.

A más de la dificultad por ofender, también existe una falta de originalidad. Hablando estrictamente, casi nada ofende ya de veras y los taxistas, buseros, algún ignorante que va a los toros a insultar al Presidente de Plaza y otros insultadores profesionales se ven en apuros ante el desafío de encontrar las palabras justas.

Puede ser por costumbre o por la falta de originalidad que ya no nos inmutamos con dichos y expresiones que también van evolucionando. Los términos cambian intentando sorprender y llegar con la verdadera fuerza de una humillación. Ahora a nadie se le ocurre expresarse con un anacrónico ¡mequetrefe!; un débil ¡cuadrúpedo! o un infantil ¡cuatrojos!.

El insulto DEBE ofender. De la variedad clásica de insultos graves, ¡hijo de puta! ha perdido mucha eficacia, quizá por la cada vez más alarmante falta de respeto a la madre, por lo que no nos inmutamos con el sentido de la expresión. En cuanto a ¡imbécil!, ya no hay nadie que se lo tome en serio; es más, no es raro su uso como apelativo afectuoso; ¡cretino! que tuvo tanta fuerza en el pasado, ha caído en desuso, y otro tanto hay que decir del popular y antaño ofensivísimo ¡desgraciado!. Sobre el término “idiota”, “estúpido” y similares hace tiempo que se consideran romos y en exceso subjetivos y otros como “pillo”, “canalla”, “miserable”, “cerdo” y “bobo” sólo pueden salir de alguien tremendamente ingenuo o arcaico.

¿Qué sucede? ¿Es que ya nadie se sorprende por nada? O, por el contrario, ¿se ofende la gente tanto como siempre, pero la ofensa no llega ya a través del insulto directo, demasiado primitivo para nuestro tiempo?

En fin… ayer en la Plaza de Toros Quito ocurrió algo de esto.

Una corrida de toros es un espectáculo popular, cultural y de altura. Por eso, lo ocurrido no tiene nombre. Aunque discrepemos con la Autoridad, aunque creamos que haya fallado en sus decisiones, esto no nos da derecho a faltar al respeto a quien ostenta un cargo público. Si nos opusiéramos a otras decisiones, viviríamos en un estado de anarquía al cual, bajo ninguna circunstancia, quisiéramos llegar. Una vergüenza el episodio protagonizado por el máximo representante de la Cámara de Comercio de Quito.

No se preocupe señor Presidente de Plaza, el festejo fue muy malo y usted no tiene la culpa. Suponemos que este sujeto debe de tener educación básica y debe de carecer de los más elementales principios de torería como para no entender que así son las decisiones en una Plaza, aunque no estemos de acuerdo. La instigación y la calumnia son delitos, así que siga usted haciendo lo que tiene que hacer, y no se junte con delincuentes. Estoy convencido de que tiene todo el respaldo de la afición que va con altura a una plaza de toros a disfrutar de lo que ocurre en el ruedo y que también se siente ofendido por la actitud prepotente de un sujeto que quiso tener protagonismo en un espectáculo donde los únicos protagonistas son toro y torero.

Estoy seguro de que los epítetos calumniosos no fueron los suficientemente originales como para sentirse insultado.

La vulgaridad destruye cualquier tipo de arte. Y del resto nada, absolutamente nada…

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimados hermanos en la Fiesta:

Me uno y respaldo su pronunciamiento en rechazo a todo tipo de exceso.

Sin embargo, también hago un cordial llamado a la autoridad de plaza para que en todo momento garantice y vele por el buen curso del espectáculo. Errar es de humanos y saber rectificar con humildad, es de sabios.

Un gran abrazo y que Dios reparta suerte.

Fabián Cuesta

Anónimo dijo...

Nuestra solidaridad con la fiesta de los toros y con las autoridades e la Plaza de Quito.

Un saludo:
José Carlos Duque
Director
Lo mejor de las Autonomías
Pº de la Castellana, 210. Pl 17-7
28046 Madrid
Telf.: 91 345 56 20 / 606 30 50 60

Anónimo dijo...

Como aficionado y Ex Presidente de la Plaza de Toros Quito, me congratulo por el respaldo que está dando el Municipio de Quito a la Autoridad de Plaza. Yo conozco a Mauricio Riofrío y doy fé de su inmensa afición y de su honestidad. Los trasnochados que ayer han hecho gala de patanería y grosería futbolera para ofender y agredir a la Autoridad de Plaza desdicen de lo que en realidad es la Fiesta y su afición. Una afición que, pudiendo y debiendo ser contestataria, no llega jamás al insulto barato ni a la agresión física para expresar su descontento. Bien por las Autoridades Municipales y mal, muy mal por los patanes que atacaron al Presidente de Plaza. Un cordial saludo.



Patricio Maldonado

Anónimo dijo...

Estimados Señores:
El Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida muestra su apoyo y conformidad a todos y cada uno de los términos expresados en el documento emitido por la Comisión Taurina Municipal.
Como aficionados y espectadores presentes en la Feria de Jésús del Gran Poder de Quito nos solidarizamos con el legítimo ejercicio de la autoridad en sus funciones de presidencia de festejos taurinos y rechazamos aquellas conductas de espectadores que supongan menoscabo y vejación a las personas que la integran aunque siempre desde el respeto a las acciones de protesta civilizada contra las decisiones de la presidencia en el también legítimo ejercicio del derecho de los espectadores.
Atentamente.
La Junta Directiva

Anónimo dijo...

MUY DE ACUERDO CON UD. SOMOS ECUADOR Y NADA CON INSULTO ASI SE HAYAN EQUIVOCADO. TODO CON ALTURA Y RESPECTO.
UN ABARZO

LUIS MIGUEL HOLGUIN SALGADO
PEÑA TAURINA "GERMAN BARONA" DE AMBATO

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo con el comentario. Espero que el protagonismo del insultador no tenga fines politicos.

Atte.
Rodrigo L.Paredes

Anónimo dijo...

Total respaldo a la Presidencia de la plaza Quito, los que critican sin razón, lo hacen porque estan comiendo de la empresa o de los ganaderos o de los toreros. Sigan adelante autoridades la gente decente en el Ecuador los apoya.
Juan Carlos Moncayo

andres mancero dijo...

estoy de acuerdo con el señor ortiz en que no se deben usar esos tipos de insultos , pero en lo que no estoy de acuerdo es que el señor riofrio dictatorialmente y arbitrariamente haya decidido no otorgar la oreja al matador alban que se jugo la vida de sobre manera con toros invalidos ademas , y asi queremos inpulsar la fiesta en nuestro pais robando a los toreros solo por simple capricho o me equivoco de dia o estivimos en plazas diferentes porque ese dia 13000 personas pidieron una oreja muy merecida , pero bueno como algunos saben el señor ortiz es muy amigo del señor riofrio . asi que podriamos esperar un articulo tirando para su amigo

Esteban Ortiz dijo...

Yo creo que la amistad no es para adular; sino para mostrarse sincero en todo momento. Amigo es el que dice la verdad y no te oculta una mentira; aunque las verdades lleven un poquito de dolor.

Si se pretende descalificar mi artículo por eso, el señor que escribe ese comentario está muy equivocado.

Yo discrepé ese día con el presidente Riofrío y se lo dije de frente. Una cosa es el criterio y la diversidad de opiniones y otra aguantar insultos y faltas al respeto.

No pretendo justificar una actuación ya que no soy yo quien lo debe hacer. Es el mismo presidente Riofrío, que ya lo ha hecho en inumerables ocasiones, quien debe explicar lo sucedido. A mi me queda reprochar la actitud de un amigo patanzuelo del respetable matador Albán, que no es justificable en ninguna parte del mundo. Se puede discrepar de otro modo, no a punte grito e insulto... y eso es lo reprochable.

Esteban Ortiz