jueves, 15 de enero de 2009

V CONCURSO DE CUENTOS TAURINOS


“El Albero” Peña Taurina, con la colaboración y auspicio de: Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, Embajada de España, Somos Ecuador, Banco Pichincha, Mobiliario para Oficina y Hogar Ducon S.A., Citotusa convocan al V Concurso Internacional de Cuentos Taurinos "El Albero", con el fin de impulsar la creatividad literaria referida al ámbito de la fiesta de los toros. Se regirán por las siguientes bases:

BASES DEL V CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS TAURINOS "EL ALBERO"


1.- Pueden participar cuantos autores lo deseen, con una o más obras originales e inéditas. Los autores concursantes deberán Deberán ser mayores de dieciocho años, de cualquier nacionalidad, siempre que presenten sus trabajos en lengua castellana.


2.- El tema del (los) relato (s), versará sobre el mundo taurino. El Jurado tendrá la potestad de decidir si el relato se encuentra dentro de este ámbito.


3.- Las obras se presentarán por triplicado escritas únicamente en lengua castellana, en formato DIN A4, a doble espacio, en una sola cara con cuerpo de letra de 12 puntos. La extensión no será menor de 3 páginas, ni mayor de 12 páginas. Una vez enviada la obra, no se admitirá ningún tipo de corrección.


4.- Los trabajos participantes se entregarán firmados con seudónimo, acompañados de un sobre cerrado, en cuya cara externa se escribirá el mismo seudónimo y el título de la obra. En el interior del sobre se indicará el titulo de la obra, el nombre completo del autor, el seudónimo, edad, domicilio, teléfono, fax y dirección electrónica si tuviere.


5.- Se establece como primer premio, indivisible, la suma de UN MIL DOLARES AMERICANOS (USD 1.000,oo), a este premio económico se harán las deducciones de Ley. Además, con el fin de incentivar a los autores ecuatorianos, se entregará el premio CITOTUSA, a la mejor obra de autor ecuatoriano, que consiste en dos abonos para la Feria Taurina de Quito 2009. Se establecerán las menciones que el jurado estimare conveniente.


El Albero Peña Taurina se reserva el derecho de publicar los cuentos ganadores y seleccionados por el jurado. Podrá a su vez, hacer una recopilación de los mejores textos, para lo cual los autores escogidos ceden los derechos de publicación de la obra. Los textos concursantes que se escojan también podrán exponerse en la página web de El Albero Peña Taurina o a través del medio que estime conveniente, para lo cual los autores ceden sus derechos de publicación.


6.- Los originales que no resulten premiados no serán devueltos y serán destruidos. Sólo se mantendrá correspondencia con los autores de los cuentos seleccionados por el jurado.


7.- El Jurado, cuya composición se hará pública oportunamente, estará integrado por destacadas personalidades de las letras, la comunicación y el mundo taurino, dará a conocer su fallo inapelable durante el mes de mayo del 2009. La entrega de los premios tendrá lugar durante las fiestas de Quito en el mes de diciembre en ceremonia especial.


8.- No podrán concursar los miembros de "El Albero" Peña Taurina, ni sus parientes y los empleados del Municipio del Distrito Metropolitano de Quito.


9.- El hecho de concurrir a esta convocatoria implica la aceptación de la totalidad de las presentes bases, sobre las que no se producirán aclaraciones que impliquen correspondencia particular entre el jurado y los participantes.


10.- Los trabajos serán enviados antes del jueves 31 de MAYO de 2009, sirviendo el matasellos de correos como comprobante del mismo, de la siguiente manera: V Concurso de Cuentos Taurinos "El Albero", Quito Cultura, calle Espejo Oe2-40 y calle Flores, segundo piso, Quito-Ecuador. No se admitirá la participación por correo electrónico.


Para más información sobre el V Concurso de Cuentos Taurinos dirigirse a Quito Cultura, http://www.quitocultura.com/, http://elalbero.blogspot.com/ o escribir a cuentostaurinos@gmail.com.

domingo, 11 de enero de 2009

...En la plaza de toros roja como un clavel
se repetía en silencio y fuerza el rito,
y luego la gota corría boca abajo
hacia los manantiales de la sangre,
y así fue y así fue la ceremonia,
el hombre pálido, la sombra arrolladora
de la bestia y el fuego
entre la muerte y la vida bajo el día sangriento.

Pablo Neruda

viernes, 9 de enero de 2009

El toro de lidia, rey de los páramos


El Comercio, 23 de noviembre de 2008

Cuando empieza el día, Cristóbal Roldán sale a recorrer su hacienda para controlar que todo esté en orden. La crianza de ganado taurino es su pasión y un ritual que cumple con mucho esmero en su hacienda Peñas Blancas, ubicada a 12 km de Papallacta, en Pichincha.Los cuidadores se levantan muy temprano y llevan a los toros el balanceado con que se alimentan. El frío se acentúa conforme avanza la mañana.“La comida es natural, no es para engorde. Está hecha a base de cebada, avena, maíz, pasta de soya, pepa de algodón... en sus componentes no agregamos ningún tipo de químico”, explica Roldán. Este compuesto se pone en las planicies y la fuente de agua se coloca en lo alto del cerro. De este modo, el toro hace ejercicio y se mantiene en forma. Lo tratan como a un verdadero rey, el rey de los páramos.“Esta raza se caracteriza por acometer. Es un toro de combate que, sin lugar a dudas, merece hacerlo en el campo de batalla como es la feria de toros”, asegura José Patricio Espinosa, administrador del ganado de las haciendas Albacerrada, Mirafuente y Vista Hermosa.Para Espinosa, es elemental destacar que esta tradición se mantiene desde la conquista. “No es solamente un espectáculo, sino es también un tejido cultural con matices históricos que se adaptaron en América”.Los toros tienen un pelaje variado. En esta región se destacan los Albahíos, que tienen el pelo blanco amarillento. Además, hay castaños, negros y cárdenos (grises). Sus cuernos, también conocidos como pitones, tienen formas diversas. Las más comunes son los cornidelanteros (con la cornamenta hacia delante), corniabierto (los cuernos a los costados), corniapretado (los cuernos casi juntos) y también está el cornicorto (con pitones pequeños).En la hacienda La Palmira, donde abunda el ganado Vista Hermosa, la neblina permite divisar apenas la manada de toros sobre un paisaje digno de pintura. Allí se crían animales de lidia desde hace décadas.La cercanía del cuadrúpedo crea un ambiente de riesgo que a su vez estimula la adrenalina. Los animales inspiran un profundo respeto.“Este es un animal bravo, robusto y altivo. Cuando uno se le aproxima se experimenta la sensación de estar frente a una bestia de mitología, la cual con solo un toque podría causar una herida muy grave e incluso la muerte”, comenta Espinosa durante el trayecto. Para seleccionar un toro de lidia se toma en cuenta su fisonomía, que en el lenguaje taurino se llama trapío. Cuanto más bravo sea éste, mejor será la corrida. Para esto, se escogen a las vaquillas más temerarias y se las lleva al tentadero de cada hacienda. Allí se mide su energía y si pasa la prueba podrá ser inseminada, pues de seguro parirá un toro de bravura singular.Otro factor que incide es la edad. La más adecuada es de 4 años. Cuando tiene entre 1 y 2 se denomina Añojo; de 2 a 3, Eral; de 3 a 4 recibe el calificativo de novillo y desde ya su participación en el ruedo tiene nombre propio: novillada. “La crianza de toros genera fuentes de trabajo en las haciendas y en las plazas de ruedos. Hay todo un movimiento que se genera con este animal”, dice José Luis Cobo, administrador de la hacienda Huagrahuasi, en Tungurahua. Un toro de 450 kilos puede llegar a costar entre USD 6 000 y 7 000,

jueves, 8 de enero de 2009

ESPERO CURARME DE TI

Por Jaime Sabines

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor que
se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están entre dos
gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que
te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame
agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te
quiero".)

Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.

viernes, 26 de diciembre de 2008

BARNA



http://depurisimayoro.blogspot.com/

Tomé taxis, un avión de hélice, trenes lentos, rápidos y el tren perfecto, metros que ensucian la piel, vagones que bucean el día. Dormí solo en una cama blanca. Vi el mar de invierno. Barna tiene una poética de pedaleo en bicicleta, un toque perezoso y provinciano. Palpé su costra de abrigo burgúes y su luz de escena de Woddy Allen, su marzo en diciembre. Barna tiene su Harlem como el nuestro, lo vi: una fila de taburetes desnudos y una negra con los labios rojos cantando por Diana Krall. Me perdí hasta sentirme descalzo. Comí mal y cené peor, pero me bebí la brisa del mar y el runrún de triunfo Tomista y farlopa que vuela como el eco en la Monumental. La Monumental es un refugio antiaéreo y español y José Tomás la Resistencia, el fleco del último suspiro antes de ver arder París; su natural la bandera roja. Tú me trajiste aquí cuando yo no sabía aún que las playas quemaban. Me acuerdo: el calor, el R12, amarillo, tu codo acribillado de sol en la ventanilla y mi muletita en el maletero. Me despierto en un tren de cercanías y los sms son una excusa para sentir el frío de los besos mesetarios. Abro y no abro Verónica: otra excusa para sacarme del mundo. Resisto. Entre vías llego a Madrid, vuelvo a casa y pienso en mi madre y en esa cosa tan bonita que me dijo. Y el subidón, la fiebre, la droga no fueron los contratos, ni la prisa, ni si llegaré, ni el gol que quita las telarañas a una cláusula; la metadona de este día tristón fue Morante y Jaime con esa abrazo tan torero y cinematográfico en mitad del pitido de final de partido de un tren que atraviesa el fondo marino de una Iglesia. Morante desafía su tristeza y a Sevilla, separa el agua flamenca del Guadalquivir con encaste santacoloma, con sueño, y pasión torera. Con esa pasión de cantar de gesta que ya no tiene el toreo. Luego pasará algo o nada. Los sueños tienen también su puerta del príncipe.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Hermosa y controversial

Por Roque Iturralde G.

Hermosa y controversial a la vez, "violenta y tierna" (como dice una canción), la fiesta de toros genera cada día más discusión y polémica, a medida que nuestras sociedades se internan en la cultura light de la nueva era, a medida que los intelectuales hablan en los foros académicos sobre la posmodernidad y que los medios de comunicación reemplazan progresivamente las ágoras donde se discutía la filosofía, por capítulos renovados de Los Simpson y el Internet permite que niños de Argentina y de la India, se maten en los juegos en red, sin mirarse a los ojos, y sin saber quién está del otro lado de la línea.

El encanto de la fiesta brava tiene algo de inexplicable, porque no es racional, porque no responde a silogismos o números. Tiene algo de atávico, pues nos remite a la emoción más primaria; el miedo y al enemigo más esencial; la muerte.

Sí, porque en la plaza circula el miedo; miedo del torero, quien sabe que la única forma de salir ileso del embate de esas dos muertes afiladas que el toro tienen en la cabeza, no es enfrentarlas con fuerza, sino con extrema delicadeza. La manera de que esas agujas no hieran de muerte, es dominarlas y bordar con ellas. Someterlas no es reducirlas, sino sumarse a su dinámica, aunarse con su ir y venir, armonizar la respiración con la del toro, entrar en su cancha y jugar con sus reglas de ritmo, velocidad, fuerza; ser parte de su dibujo. Sólo entonces, cuando la faena es una con el toro, el peligro aparentemente desaparece para el hombre y el miedo se convierte en logro, en placer, en euforia.

Circula el miedo en el graderío; escondido bajo los sombreros y tras las copas de vino, el miedo es un secreto masivo que se suspira entre muletazos. Cuando el peligro es más que una novelería de fanáticas chic, la plaza se queda en silencio y se puede oír el rasgar del aire de los pitones duros, rozar de la arena de las zapatillas del toreo, el rumor del viento en la capa; entonces el toreo es real, deja de ser un "happening", para convertirse en un ritual, en el único ritual en el que puede llegar al ara del sacrificio, tanto el sacerdote como la víctima traída para el efecto. Cuando no hay silencio en la plaza, es porque no hay miedo, es decir porque no hay ritual, no hay toreo.

Y es el miedo el que dibuja laberintos en la arena, convertido en toro. Porque el toro embiste como efecto también del miedo. Ha crecido para defender su espacio, para no permitir que el trapo rojo, o el hombre de las luces y las estrellas, o la música, o los gritos, ocupen su lugar. Se sabe, se siente provocado y agredido y actúa para defenderse; solo que su estrategia no es huir, sino ocupar el espacio del otro. Solo los mansos huyen. No dan combate. Buscan artimañas para dañar, se van del lugar tirando cornadas, se refugian en las tablas. El toro, cuando es bravo de verdad, se sabe el guión. Sabe que el caballo es su enemigo y lo embiste con decisión cuando aparece en la plaza. Sabe que no debe distraerse un segundo en la pelea y por ello no raspa el piso buscando agua. Sabe que puede ganar la pelea, y por eso sigue en ella hasta el final.

Con el término Thaumatsein, Aristóteles se refiere al asombro como elemento disparador de la sabiduría. Usa el término, para referirse a la sensación del hombre que, admira ante lo que encuentra de manera natural inexplicable, asombro-admiración que le lleva a preguntarse y reflexionar, y como tal, a la filosofía, base del conocimiento y el descubrimiento de la verdad.

Acuña también Aristóteles el concepto de catarsis, trayéndolo de la medicina, y utilizándolo para referirse a la tragedia, que en tanto representación teatral, es de gran utilidad para los espectadores quienes ven proyectadas en los actores sus bajas pasiones y sobre todo porque asisten al castigo que éstas merecen, consiguiendo ellos de esta manera un efecto purificador. La contemplación de la tragedia y la participación del espectador mediante su ánimo (entiéndase mediante su alma) en ella, hace que someta espíritu a profundas conmociones que sirven para purgarlo. Luego de participar en el duro castigo que el destino, y ellos con él, han infligido a los malvados, sienten su alma más limpia. Se sienten mejores ciudadanos.

Así, la fiesta/tragedia de los toros recurre al asombro frente a lo inexplicable – la muerte agazapada en las agujas del astado –y provoca en el público la catarsis cuando la tragedia se resuelve a favor del hombre, cuya imagen delicada, ligera, indefensa, incluso femenina, triunfa finalmente sobre la brutal energía de su enemigo animal.

Ese proceso de catarsis, en que la purificación se encuentra además artesonada con un nivel simbólico y estético que supera lo que la cotidianidad nos brinda y deja en el ánimo la impronta de un encuentro ritual lleno de una brutalidad ternura, que borda sobre la arena instantes plásticos y emociones que, una vez más, nos remiten a ese asombro primal.

Mucho más que testimoniar el ritual, el público participa en él, de manera equidistante. Por el escenario es un círculo, por eso la plaza es un regazo, un vientre, en el que todos los actores, están a la misma distancia de la muerte, y el toro bravo, el verdaderamente bravo, ofrece siempre su muerte, equidistante de todos los asistentes.

¿A favor o en contra de los toros?

¿Se puede estar a favor o en contra del mar, o de un huracán, o del amor?

¿Es elegible el asombro ante la muerte y la naturaleza?

¿Es el alma un músculo voluntario?

¿Podemos congelar el miedo?

jueves, 27 de noviembre de 2008

Los espectáculos taurinos y la economía/ Aguilar


Por Santiago Aguilar


La forma de vida de miles de familias

La fiesta de los toros alimenta a un vasto circuito que trasciende a sus actores directos, de acuerdo a una revisión de la estructura del espectáculo taurino en Ecuador, alrededor de 80 sectores se benefician en forma directa e indirecta con la organización de espectáculos taurinos.

La investigación determina que ganaderos, empresarios y toreros entiéndanse como tales a matadores y subalternos, son la base de una estructura económica muy amplia que alcanza con su vigorosa inyección de recursos, a áreas como la turística, fiscal, comunicación y profesional; participa también de esta saludable dinámica una larga lista de aprovisionadores de bienes y servicios, importantes a la hora de organizar, promover y llevar a cabo los eventos taurinos.

Está claro que los toros, mas allá de constituirse en el eje de las celebraciones de las principales ciudades, son una suerte de dínamo temporal para las economías de las urbes que forman parte de la geografía taurina mundial.

Encontramos que el sector turístico es el que capta los mayores beneficios que genera la industria taurina, beneficios que a su vez se trasladan –por efecto cascada- a una amplia gama de estamentos.

El turismo y el estado

Cinco grandes sectores se nutren del turismo: proveedores de insumos agrícolas (restaurantes), transporte y operaciones (aéreo, terrestre y agencias de viajes), servicios: (alojamiento y hospedaje), empresas de alimentos y bebidas (bares y restaurantes) y animación y entretenimiento (casinos, teatros, cines, discotecas, museos y otros).

El estado es uno de los mayores beneficiados por la realización de las Fiestas de Quito; en materia fiscal la recaudación de impuestos como al Valor Agregado, a los Consumos Especiales y a la Renta, registran un comportamiento diferente por el movimiento económico que se lleva a cabo durante el lapso materia de análisis. El cobro del Impuesto Único a los Espectáculos Públicos por parte del Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, registra también números importantes gracias a la actividad taurina la que no recibe subvenciones o recursos del Cabildo.

Beneficios a todo nivel


Los sectores comercial y artesanal también forma parte del círculo virtuoso que genera la fiesta de los toros, grandes y pequeños comerciantes y artesanos aumentan sus ventas por el flujo de visitantes a la ciudad y el comportamiento de consumo de los habitantes de la ciudad con motivo de las tradicionales festividades anuales.

Además de los grupos económicos anotados existen otros de menor estructura que también se nutren de las bondades de la actividad taurina y encuentran en ella la base de sus ingresos como Artistas y Músicos Unidos organización que convoca a 700 profesionales, la Asociación de Vendedores de Espectáculos Públicos (alimentos y bebidas) que aglutina a 165 miembros, la Asociación de Vendedores de Entradas y Anexos de Pichincha que reúne a 120 personas, la Asociación de Vigilantes de Vehículos 200 trabajadores y el Sindicato de Trabajadores de Espectáculos Públicos de las Plazas de Toros con 65 agremiados. Mención especial merece la Unión de Toreros del Ecuador colectivo de uno de los actores del espectáculo que registra 120 socios en diferentes categorías.

Lo cierto es que la fiesta de los toros mantiene su identidad popular no solo por consideraciones históricas, sino además por constituirse en la forma de vida de miles de familias.